Pues si, a pesar de que dije que no haría una entrada sobre las jornadas, pues he decidido hacer una entrada de lo que no me gusta de los juegos (que no fueran mios) que probé en la QDD blogera de Málaga.
Si queréis saber lo que se coció en aquellos lares, tenéis la magnífica entrada de Jugando en Pareja , y la serie de entradas de Tableronne. En ellas encontraréis algo más que juegos. Aquí vamos al grano, pero por dar envidia, me lo pasé como un enano, y no me refiero al del circo que disparan en un cañón.
Fue la apertura de jornadas, y todo un éxito, sobre todo porque me lo pasé genial y encima gané.
Este juego ya lo había probado, y para mi hay dos cosas que no me gustan. La primera es que la superficie de juego debe ser buena y lisa, porque sino las piezas se desacoplan, lo que hace que sea imposible controlar el coche. La segunda, es que jugando muchos, los tapones de fichas en las curvas son desesperantes, algo que no ocurre en la versión no-mini. Aparte de eso, es un juego de habilidad, por lo que hay gente que no podrá ni divertirse con él.
Este filler sabía que no me gustaría desde que Lethan empezó a explicarlo, y no será por falta de entusiasmo de su parte, que sería capaz de venderle un Toledo a Wallace.
Pero es que es un juego de deshacerte de las cartas de la mano, y en el que es obligatorio hacer trampas tirando las cartas cuando no te vea el grillo. Son de esos juegos que se pueden catalogar como party, y que tienen su público, pero que para mi no entran en la categoría de juegos de mesa modernos. Es como los juegos para beber o los juegos de campamento, que tienen su gracia por el grupo, pero no es un juego. Son unas reglas para que la gente se ría y haga el ganso.
Este me gustó bastante, pero no es mi tipo de juego, porque soy un libro abierto en los juegos de identidades ocultas. Se me da fatal disimular, por lo que enseguida me calan, y claro, pierde toda la gracia. Y lo peor, es que por ello puedo fastidiar la partida, ya que es más fácil pillar a los demás. Su gran fallo es que no tenga una identidad más que jugadores, ya que así no sabes cual es la identidad que no se usa, y no es tan fácil terminar de asignar identidades si consigues calar a dos "hábiles" como yo.
Este también lo había probado antes, y desde el primer momento no me gustó nada. No tiene mucho de juego, pues depende de las ganas que le pongan los jugadores, y de su interés porque no se rompa la partida. Las reglas son sencillas, pero creo que no está bien testeado.
Y a pesar de ello, y por insistencia de Neiban (capaz de convencerte de que Knizia es dios a base de sacarte juegos de mister K que no hayas probado) lo jugué, desganado, y aunque la partida no fue mala, por el gran interés que le ponían, sigue sin gustarme nada. Hay montones de fillers mejores como para gastar mi dinero y mi tiempo.
Posiblemente el que más me haya gustado del finde. Parece mentira que en tan poco rato pueda haber tanta pelea. Y encima tiene caballeros con lanza y todo.
Lo peor, el azar en las cartas, que son las que te permiten iniciar nuevos territorios, ya que para expandir no necesitas un número concreto. Eso, unido al efecto kingmaking, o al revés, el efecto "vamos a por el que lleva cobrando toda la partida", hacen que el juego no sea más. Pero la verdad, son dos pequeños defectos para un juego de una hora.
Este es otro de los que me encantaron, aunque lo sabía de antemano pues lo llevo siguiendo mucho tiempo.
Lo peor del juego, lo difícil de conseguir. Por lo demás, pues sabiendo que es un juego bastante azaroso y caótico, es un buen juego.
Y esos que he dicho, azar y caos, son sus virtudes y sus defectos a la vez. Porque lo hacen divertido e incontrolable, que es lo que busca, pero por otro lado hacen que si buscas un juego controlable no te guste. Tiene mucho azar en la primera fase por donde colocar tus ciudadanos, y mucho azar en sacar las losetas de lava de una bolsa, que te pueden bloquear cualquier salida. El caos lo ponen los jugadores, moviendo gente y colocando losetas, a veces para dejar libre su huida, pero la mayoría de las veces para fastidiar al resto.
No apto para la gente que huya del roce directo.
Y como no quiero que os durmáis con esta entrada, dejo la otra mitad de juegos nuevos para la siguiente entrada, que intentaré que sea pronto.
Nos leemos.