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15 de julio de 2012

CAYLUS



Perdón por el retraso.
Esta semana vamos a por uno de los pocos grandes juegos de mi colección que no he destripado aún. 
Y la verdad es que mi relación con este juego ha sido tortuosa. Me lo regalaron en un cumple, y ni corto ni perezoso, vi la portada y lo cambié por un Cleopatra y la sociedad de arquitectos, que la verdad, es mucho más vistoso, pero que ya no está en mi colección. Las típicas burradas que se hacen al empezar en esto.
Luego, a base de oír alabanzas, me lo hice en P&P, y flipé. Tanto que me lo pillé, y no descansé hasta que pude tunear las horribles monedas que trae. Pero admitámoslo, sin haber visto la redición actual, es uno de los juegos más feos del mercado, tanto la caja como el tablero.
La edición que tengo es la de Edge en español.

Resumen: Pues somos constructores del castillo, y para poder ejecutarlo, lo primero que haremos será expandir el poblacho actual, con cuatro muertos de hambre en tenderetes, hasta transformarlo en una urbe con su especulación y su trapicheo, aunque conociendo al preboste, lo de el mangoneo era algo que ya les venía tocando.
Es abstracto, si, pero el rollito del castillo y demás pues hace que no sea tanto, aunque cualquier tema de construir lo que sea le vendría bien.
La mecánica esencial es la colocación de trabajadores, pagando monedas por ello, para obtener recursos con los que expandir la ciudad y/o construir el castillo. Todo ello sin perder de vista al corrupto ayudante del alguacil, y con un constante tráfico de favores. Vamos, que lo ambiento en la costa del sol y me sale redondo.
Precio/Componentes: En aquellos inicios jueguiles una cosa tenía clara, y es que Edge era más cara que Devir, pero con más calidad de componentes. Con este juego me tuve que callar. Precio razonable para lo que trae, y barato si tienes en cuenta el juegazo que te llevas. Tienes un montón de losetas de edificios, un montonazo de cubitos, aunque pequeños, para los recursos, un juego de marcadores de madera de cada jugador con cilindros, casitas y discos, un tablero de grosor decente y más feo que ayudar a un viejo que se ha caído para luego empujarle otra vez, unas monedas de cartón horribles y que encima tienen un montón de uso, y una caja ilustrada por algún amante del editor, al que espero que despidieran por ello. Vamos, que servido de componentes va, y te sale por unos 30 y tantos, lo que parece razonable.
Aún así, la caja debe tener como un 40% de aire, así a ojo. Con ello se demuestra que hasta el aire se ve afectado por la subida de la vida, ya que en los juegos actuales es mucho más caro, y si me lo preguntáis, de peor calidad, que el del Caylus huele a ambientador de pino, de los que vendían en las gasolineras al lado del CD de Camela (redios, invertir dinero para que sacaran discos. La vida es así).
Componentes: A nivel de calidad, lo peor con mucho son las monedas. Son tirando a pequeñas, y muy finas para un elemento con tanto uso, lo que hace que a las pocas partidas se empiecen a estropear. yo las he cambiado por unas del AoE III, y no veas la diferencia, así que imagino que con las que sacaron adrede debe ser la leche. Las losetas y el tablero no son un alarde de grosor, pero es bastante aceptable.
Personalmente me hubieran gustado unos cubitos algo mayores, ya que son bastante incómodos de manejar, pero por el precio total me parecen correctos. Además, no me gusta la elección de cilindros para los trabajadores, y menos siendo tan estrechos de base. Hubiera preferido algo más acampanado.
Número de jugadores: Pues un amplio margen, desde 2 a 5, pero muy engañoso, al menos para mi gusto. Puedes probar el juego a 2 o 3, y pillártelo loco de contento por tener un juegazo que sirva para 5, y en tu primera partida a 5 pensar que juegas a otra cosa.
Y es que creo que este juego escala francamente mal. Es, en mi opinión, un juego de 2 o 3 personas, donde todo es controlable, donde se puede planear, donde montar tu estrategia, en definitiva, donde explotar las virtudes asociadas a un juego sin azar en su mecánica. Con 4 o 5 el juego es muy caótico, donde más que jugar a una estrategia, te adaptas a lo que te dejan, y donde los primeros turnos, la mitad de tus curritos tienen que pedir vacaciones por no tener sitio donde colocarse.
Reglamento: Muy claro y con muchos ejemplos, pero por favor, si me vais a meter una caja del tamaño del Agrícola, tanto costaba sacar un reglamento en tamaño folio y con unas letras que se puedan leer a más de 10 cm. de la nariz. ¡No me digáis que no es para matarlos! Una de dos, o en un principio la caja era menor, o dejaron el reglamento para el final y tenían que reducir costes de papel (lo menos 2 céntimos por juego, como para rescatar a San Marino).
Por lo demás, pues se entiende bastante bien, aunque tanta página puede asustar un poco, luego el juego es más sencillo de jugar de lo que parece (digo jugar, no controlar)
Interacción: Indirecta, pero muy alta. Indirecta en su mayor parte, ya que se trata de colocar tus curris antes que los demás, de llegar el primero al castillo, de coger los recursos sin que te tapen el edificio,... de ese tipo de interacción, pero al jugarlos todos sobre un tablero común, que al principio tiene pocos lugares, pues es muy fácil el puteillo.
Luego tenemos la figura del preboste, que es como el Darth Vader de os juegos, un elemento de puteo de libro, de como meter interacción directa en un euro sin enfrentamiento, con sutileza. Una jodía fichita blanca que todos pueden sobornar para que se mueva y hacer que ciertos edificios no se activen, quedándote con cara de tonto después de haber pagado por colocar tu curri, y si sale al pelo, hasta haber dado un punto a algún rival. ¡Que malignidad!
Mecánica: Lo suyo es que dejara esta sección en blanco. Si, es casi el euro perfecto, y quizás sea esta su única pega, es el EURO de libro.
No hay nada de azar, por lo que la rejugabilidad adolece de que jugones experimentados tiendan a repetir su táctica favorita si les dejan. Los combos que se te ocurran casi los vas a poder hacer sin problemas en todas las partidas, la que todos los edificios están disponibles. A lo mejor se te adelantan y alguien construye ese edificio, pero lo vas a poder usar sin problemas. Esa ausencia de azar hace que el juego sea una demostración de experiencia y/o facultades, con lo que a los novatos Vs jugones no hay quien los salve. Pero claro, si lo que buscas es control, pues este es tu juego.
Es un quemacerebros desde el minuto 1 al final, sin tregua, donde cometer errores se paga caro, y es algo que suele ser normal al principio. Crea, por ello, un ambiente sin mucha charla, sin amiguismos, concentración pura, lo que a muchos jugadores no les gustará en absoluto, ya que es fácil, y así debe ser, lo de planear varios turnos vista, ya que el juego está pensado para ello.
Si eres un euro gamer, te gustará mucho, aunque no sea fácil de controlar en las primeras partidas. Para todos los demás tipos de jugadores, algo no les gustará seguro (nada de azar, abstracto, serio, quemacerebros, mucha AP, poca socialización a su alrededor...), ya que es demasiado euro. No es un juego para todos los días, ya que puede dar hasta pereza ponerse con él, pero bien dosificado es indispensable en cualquier ludoteca.
Duración: Alrededor de 30 minutos por jugador, por lo que jugado a su número ideal, estamos hablando de entre una hora y hora y media, lo que lo mete en un margen temporal prefecto, para mi gusto. Y gracias a que no dura más te quedan ganas de repetir, lo que es otra razón más para no jugarlo ni a 4 ni a 5.
Pero claro, esto es en teoría, ya que este es el juego AP por excelencia, ya que un juego, con tantas opciones, y en el que puedes planear tus turnos posteriores, donde los errores se pagan caros, y donde es fácil equivocarse, te puedes quedar enganchado, a falta de una colleja para reaccionar. 
Es normal, a un amigo de un conocido le pasó, que te estalle el cerebro. O eso era en Scaners....
Preparación y transcurso: Pues cuenta con 10 o 15 minutos para preparar la partida, según como lo lleves ordenado. Pero vamos, que un mínimo de despliegue, colocar los edificios neutrales, separar en tipos los edificios a construir, dar a cada uno sus recursos y monedas iniciales, y todo lo de su color...., bueno, a lo mejor entre 5 y 10 minutos, pero no regateo más.
Durante la partida el mayor rollo es ser el banquero, ya que el trasiego de monedas es constante. Aconsejo que cada jugador tenga a su disposición una pequeña reserva de la que coger y dejar para no cansar a nadie.
En mesa ocupa un espacio medio, un poco más del hueco del tablero, con lo que no es mucho. Cabe en cualquier mesa de café, para que os hagáis una idea.
Curva de aprendizaje: Ya he dicho que es difícil de controlar, aunque la mecánica básica es fácil, pero aún y con todo, no creo que sea de los más difíciles de jugar. Es cuestión de calcular rápido, planificar con tiempo y estar atento y concentrado, pero no más. Por ello, creo que es de una complejidad media tirando a alta. Está claro que en un enfrenamiento entre diferentes cantidades de experiencia ganará casi siempre, por no decir siempre, el experimentado, pero no se necesitan muchas partidas para jugar a buen nivel, y sólo una para saber cómo se juega. Por ello, aunque no lo considero apropiado para iniciar, creo que es perfecto para terminar de enganchar a proto jugones.
Lo que si es cierto es que, en las primeras partidas, y con tantas opciones abiertas, es normal sentirse abrumado y cometer errores, pero poco más.
Expansiones: Para el juego en si sólo está la loseta del joyero, que ni la tengo ni la he visto, así que no os puedo comentar. Existe alguna adaptación libre para poder jugarlo en solitario, pero tampoco la he probado.
Además, como casi todo juegazo que se precie, tiene una secuela de cartas, Caylus Magna Carta, que es de los hermanos menores que más se parecen a los mayores, de las que he probado. ¿Recomendable? Pues tampoco mucho, porque aunque está bien, no es tan buena como el de tablero, no es mucho más reducida de espacio en mesa, y encima no es tan fea. Eso si, caben los dos juegos en la caja del hermano mayor, lo que se llama "me voy a vivir con el chache".
Idioma: El juego está editado en español, pero salvo el reglamento, es totalmente independiente del idioma. Las losetas se explican por iconos, muy sencillos ellos, y casi todo el juego está explicado en el tablero, de una forma más o menos correcta.

Hasta aquí llego, que para ser Domingo y haberme pegado esta mañana una paliza en la bici no está mal.
Estamos ante uno de los grandes de los juegos de mesa, que de haber tenido un aspecto más cuidado desde el principio, habría sido la pera. Aunque pijadas aparte, merece estar en todas las casas, y no tanta pantalla plana. Venga, ahí os quedáis, me voy a ver la tele.

Jodío preboste!